Día 7: Entrega tu batalla

Dios pelea_Mesa de trabajo 1

¿Alguna vez has visto a alguien hablar en voz alta y tener una conversación entera en su cabeza? Es tan gracioso, ¡y algunas veces atemorizante! Ver a las personas tan involucradas en sus mentes que se olvidan del resto del mundo y actúan como si nadie estuviera observándolos. En tiempos difíciles, tendemos a centrarnos tanto en nuestros pensamientos y limitaciones que el resto del mundo parece desaparecer. No podemos hacer que nuestras mentes piensen en otra cosa. Ni siquiera nos importa si los demás nos ven como locos.

¡Es tan difícil entregar nuestras preocupaciones a Dios y dejar de pensar en ellas! Sí, la entrega real y la confianza se basan en hacer exactamente eso. Ya no es nuestro problema, sino que se ha convertido en el de Dios. Esto es lo que significa permitir que Dios pelee por nosotros. Toda la vida es una oportunidad para confiar más en Él. San Agustín oró así: «Señor… nos has hecho para ti y nuestros corazones estarán inquietos hasta que encuentran su descanso en ti». Encuentra el descanso que necesitas en Dios. Oremos juntos y rindamos nuestras preocupaciones al Señor.

Oración

Jesús te confío mis batallas. No hay nada en este mundo que pueda separarme de tu amor. Como confío en ti, sé que podrás intervenir y salvarme. Pelea mi batalla. Necesito tu habilidad, fuerza, poder y carácter para interceder.

Reconozco que no tengo lo necesario para ganar esta batalla, pero tu gracia es suficiente para mí. Tu poder se perfecciona en mi debilidad. Lo que sí sé es que cuando soy débil, en ti soy fuerte.

Gracias, Jesús, porque a pesar de mis malas decisiones, todavía luchas mis batallas. Ganaste la victoria del pecado y la muerte. Gracias por tu salvación. Entrego mi batalla. Dame tu paz

En el nombre de Jesús. Amén.

Pensamiento del día

Dios mantiene en perfecta paz a aquellos cuyas mentes son firmes porque confían en Él.

Lectura Bíblica

9 pero él me ha dicho: «Con mi gracia tienes más que suficiente, porque mi poder se perfecciona en la debilidad.» Por eso, con mucho gusto habré de jactarme en mis debilidades, para que el poder de Cristo repose en mí. 10 Por eso, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en las afrentas, en las necesidades, en las persecuciones y en las angustias; porque mi debilidad es mi fuerza. 11 Al jactarme, me he portado como un necio; pero ustedes me han obligado a hacerlo así. Aunque no soy nadie, yo debía haber sido alabado por ustedes, ya que en nada he sido menos que esos grandes apóstoles. 2 Corintios 12:9-11 RVC
27 »La paz les dejo, mi paz les doy; yo no la doy como el mundo la da. No dejen que su corazón se turbe y tenga miedo. San Juan 14:27 RVC
33 Estas cosas les he hablado para que en mí tengan paz. En el mundo tendrán aflicción; pero confíen, yo he vencido al mundo.» San Juan 16:33 RVC
1 Así, pues, justificados por la fe tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo... Romanos 5:1 RVC
3 Tú guardas en completa paz a quien siempre piensa en ti y pone en ti su confianza. 4Confíen siempre en el Señor, porque él es la Roca eterna. Isaías 26:3-4 RVC

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