Día 4: Prepararse para avanzar

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Imagínate entrar en un juego de la NFL sin estar preparado, sin el equipo o entrenamiento adecuado y encontrarte frente a J.J. Watt quien juega en posición defensiva en el equipo Houston Texas, corriendo hacia ti. ¿Cómo crees que vas a terminar?.  Algunos confiamos tanto en nuestra personalidad, habilidades y experiencia, que pensamos que podemos ir a la batalla sin estar preparados. Afortunadamente, la vida nos enseña que se necesita preparación para tener éxito. Esta es una lección que todos aprendemos; a veces escuchando las historias de otras personas, y en otras ocasiones por nuestra propia experiencia.

La segunda verdad que podemos aprender de la historia de Josué es presentarnos a la batalla preparados para avanzar. Dios había prometido a Josué que pelearía por los israelitas. Después de recibir esta promesa, creer y confiar en Dios, Josué y su ejército se tomaron el tiempo de prepararse para la batalla. Sorprendieron al enemigo. Caminaron 40 kilómetros y tuvieron que ascender 1200 metros, desde Gilgal hasta Gabaón. Les tomó toda la noche prepararse para la batalla.

Esto nos lleva a preguntarnos: ¿cuántas veces nos presentamos a la batalla sin estar preparados? ¿Cuántas veces tratamos de tomar los asuntos por nuestras propias manos antes de pasar tiempo a solas con Dios, orando, o estudiando y meditando la Palabra de Dios? Necesitamos tiempo de preparación para la batalla. Se necesita esfuerzo. No puedes enfrentar al enemigo sin preparación, a menos que quieras fallar y retroceder. Recuerda que en combate ganas o pierdes. No hay otra opción. Además, la Biblia advierte enérgicamente sobre el asunto de presentarse a la batalla sin estar preparados.

La batalla espiritual más importante que tuvo lugar en la Tierra fue en Getsemaní, la noche anterior a la crucifixión de Jesús. Jesús sabía que iba a enfrentar al enemigo en la cruz, y no se presentó a la batalla sin estar preparado. Sus discípulos, sin embargo, no oraron, y cuando fueron tentados en la batalla, pecaron. Jesús oró toda la noche. Lo hizo tan fervientemente que su sudor fue como gotas de sangre que caían al suelo. ¡Y era el hijo de Dios! ¿Cuánto más necesitamos prepararnos para avanzar, si el Hijo de Dios oró antes de ir a la batalla por ti y por mí? Permite que esta verdad entre en tu vida. Seamos lo suficientemente humildes como para buscar el rostro del Señor antes de enfrentarnos a nuestros enemigos.

Pensamiento del día

Señor, ayúdanos a ser lo suficientemente humildes y sabios como para darnos cuenta que necesitamos prepararnos antes de entrar en batalla. Primero confiamos, luego nos preparamos para avanzar. 

Lectura Bíblica

9 Josué avanzó toda esa noche desde Gilgal, y les cayó por sorpresa. Josué 10:9 RVC
39 Jesús salió y, conforme a su costumbre, se fue al monte de los Olivos. Sus discípulos lo siguieron. 40 Cuando llegó a ese lugar, Jesús les dijo: «Oren para que no caigan en tentación.» 41 Luego, se apartó de ellos a una distancia como de un tiro de piedra, y allí se arrodilló y oró. 42 Y decía: «Padre, si quieres, haz que pase de mí esta copa; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya.» 43 [Se le apareció entonces un ángel del cielo, para fortalecerlo. 44 Lleno de angustia, oraba con más intensidad. Y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.] 45 Cuando Jesús se levantó después de orar, fue a donde estaban sus discípulos, y a causa de la tristeza los halló durmiendo. 46 Les dijo: «¿Por qué duermen? ¡Levántense y oren para que no caigan en tentación!» San Lucas 22:39-46 RVC
10 Por lo demás, hermanos míos, manténganse firmes en el Señor y en el poder de su fuerza. 11 Revístanse de toda la armadura de Dios, para que puedan hacer frente a las asechanzas del diablo. 12 La batalla que libramos no es contra gente de carne y hueso, sino contra principados y potestades, contra los que gobiernan las tinieblas de este mundo, ¡contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes! 13 Por lo tanto, echen mano de toda la armadura de Dios para que, cuando llegue el día malo, puedan resistir hasta el fin y permanecer firmes. 14 Por tanto, manténganse firmes y fajados con el cinturón de la verdad, revestidos con la coraza de justicia, 15 y con los pies calzados con la disposición de predicar el evangelio de la paz. 16 Además de todo esto, protéjanse con el escudo de la fe, para que puedan apagar todas las flechas incendiarias del maligno. 17 Cúbranse con el casco de la salvación, y esgriman la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios. 18 Oren en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y manténganse atentos, siempre orando por todos los santos. Efesios 6:10-18 RVC

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