Día 7: Las personas desean conectarse

Cuenta buenas historias

Vive con una Misión

Tish es una joven mamá que es experta en hablar online acerca de Jesús. Ella ha guiado a muchas personas a tomar la decisión de seguir a Jesús y ha animado a otras a investigar más acerca de Dios. Esta es su historia: 

Cuando Tish comenzó a chatear con las personas online, sintió que generaba confrontación por no elegir bien las palabras que usaba para comunicarse. ¡Tish se asombró al comprobar lo dura y rara que solía ser cuando chateaba con alguien! Ella volvió a leer sus conversaciones y se dio cuenta de que sus palabras distraían a las personas. Pero lo peor de todo fue cuando notó que por estar tan preocupada en lo que tenía para decir, no estaba prestando atención a lo que los otros decían. Si bien las personas se estaban abriendo y contando sus experiencias, ella solo seguía con su propia agenda, persiguiendo la meta que tenía en mente. 

Ella pensaba que si lograba que las personas hicieran la oración aceptando a Jesús como salvador, ya habría cumplido con su labor. 

Ese tipo de mentalidad es peligrosa e inefectiva. Se pasa por alto que Dios quiere tener una relación personal con el ser humano. Tish reconoció que debía ser más simple y que solo necesitaba presentarle a Jesús a las personas. 

Tish pronto comprobó que había mejorado y que hablar con las personas online tampoco era tan difícil. Al auto evaluar su manera de comunicarse se preguntaba si ella estaba hablando igual en las conversaciones online que con otros que están físicamente presentes. Tish aprendió a escuchar más y a ser menos “predicadora” para de esta manera ser más relacional. La gente no busca religión sino una relación. 

Sea que estás chateando con alguien en línea o hablando cara a cara, si eres genuino, honesto y tomas el tiempo necesario para escuchar, puedes hacer una diferencia real en las vidas de otros.

Lectura Bíblica

"En fin, únanse todos en un mismo sentir; sean compasivos, misericordiosos y amigables; ámense fraternalmente y no devuelvan mal por mal, ni maldición por maldición. Al contrario, bendigan, pues ustedes fueron llamados para recibir bendición. Porque: «El que quiera amar la vida y llegar a ver días buenos, debe refrenar su lengua del mal, y sus labios no deben mentir. Debe apartarse del mal y hacer el bien, buscar la paz, y seguirla. Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos están atentos a sus oraciones; pero el rostro del Señor está en contra de los que hacen el mal.» ¿Quién podrá hacerles daño, si ustedes siguen el bien? ¡Dichosos ustedes, si sufren por causa de la justicia! Así que no les tengan miedo, ni se asusten. Al contrario, honren en su corazón a Cristo, como Señor, y manténganse siempre listos para defenderse, con mansedumbre y respeto, ante aquellos que les pidan explicarles la esperanza que hay en ustedes. Tengan una buena conciencia, para que sean avergonzados aquellos que murmuran y dicen que ustedes son malhechores, y los calumnian por su buena conducta en Cristo. Es mejor que ustedes sufran por hacer el bien, si Dios así lo quiere, que por hacer el mal. Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios. En el cuerpo, sufrió la muerte; pero en el espíritu fue vivificado; en el espíritu también, fue y predicó a los espíritus encarcelados, a los que en otro tiempo desobedecieron, en los días de Noé, cuando Dios esperaba con paciencia mientras se preparaba el arca, en la que unas cuantas personas, ocho en total, fueron salvadas por medio del agua. Todo esto es símbolo del bautismo (el cual no consiste en lavar las impurezas del cuerpo sino en el compromiso ante Dios de tener una buena conciencia) que ahora nos salva por la resurrección de Jesucristo, quien subió al cielo y está a la derecha de Dios, y a quien están sujetos los ángeles, las autoridades y las potestades." 1 Pedro 3:8-22 RVC
"Por tanto tú, que juzgas a otros, no tienes excusa, no importa quién seas, pues al juzgar a otros te condenas a ti mismo, porque haces las mismas cosas que hacen ellos. Todos sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas se ciñe a la verdad. Y tú, que juzgas a los demás pero practicas las mismas cosas que ellos, ¿piensas que escaparás del juicio de Dios? ¿No te das cuenta de que menosprecias la benignidad, la tolerancia y la paciencia de Dios, y que ignoras que su benignidad busca llevarte al arrepentimiento?" Romanos 2:1-4 RVC

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