Día 3: ¿Cómo mejoro las relaciones en mi hogar?

Como mantener

Devocional

Cada vez que veo a una familia tomada de la mano que va por una plaza, o un marido abrazado de su esposa siento una gran alegría y pienso, “podríamos tener una armonía hermosa en la familia y en el hogar si no fuera por el pecado”. 

A pesar de ser cristianos siempre hay problemas y tensiones, rebeldía y mucho egoísmo. Sin embargo, la Biblia indica que sí; sí podemos gozar de una relación armoniosa, dentro de las debilidades humanas, en cualquier hogar cristiano.

La Palabra de Dios nos enseña que nuestros hijos rodearán nuestras mesas si tememos al Señor y seguimos sus caminos. El Salmo 128:3 NTV dice: “Tu esposa será como una vid fructífera, floreciente en el hogar. Tus hijos serán como vigorosos retoños de olivo alrededor de tu mesa”. 

Claramente la Biblia enseña acerca de descansar en los puntos fuertes del otro como una base de la buena relación. Y esto es una clave para comenzar el camino a reconstruir relaciones rotas o lastimadas. En Efesios 5:21 leemos: “Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo”. Partiendo de la base que Cristo es el Señor de la familia, debemos tratarnos con respeto. No puedo imponer mi voluntad continuamente, ni tampoco pueden hacerlo mi esposa ni mis hijos. Debemos buscar la voluntad de Dios, y hacer las cosas a Su manera.

Es necesaria la “sumisión” para que haya orden y estabilidad. De lo contrario, todos tratan de hacer lo suyo sin orden de ningún tipo. Una famosa canción habla de hacer las cosas “A mi manera”. Si lo intentas, y haces las cosas “a tu manera”, herirás a muchos en el proceso, incluso a ti mismo.

La Biblia enseña claramente que el marido debe confiar en su esposa y la mujer debe descansar en su esposo, y esto no implica inferioridades de ninguna clase. A los ojos de Dios el hombre y la mujer están a un mismo nivel. Pablo lo pone en claro cuando dice: “no hay hombre ni mujer, porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús” (Gálatas 3:28 NTV).

Cuando los hijos vean que sus padres están en sumisión mutua, será más fácil que los obedezcan (Efesios 6:1-3), especialmente si son disciplinados en amor, para su propio bien (Hebreos 12:5-11).

El Señor es el experto en construcción de una casa: “Si el Señor no construye la casa, el trabajo de los constructores es una pérdida de tiempo” (Salmo 127:1 NTV). En la casa que el Señor edifica habrá reposo, descanso, buen sueño y relaciones armoniosas. 

Dios nos promete que, si seguimos sus caminos permitiendo que edifique nuestra casa, disfrutaremos hasta de nuestros nietos, que de por sí son una gran bendición de Dios. Dice la Biblia: “Que el Señor te bendiga continuamente… Que vivas para disfrutar de tus nietos…” (Salmo 128:5-6 NTV).

Y si aún eres soltero o soltera, y estás pensando en formar una familia, quiero animarte a que tengas presente estos consejos bíblicos que mencionamos, y al momento de elegir a la persona que te acompañará toda la vida te hagas algunas preguntas clave para confirmar tu decisión: ¿Confío en mi pareja, estoy dispuesto o dispuesta a descansar en sus decisiones? Estoy listo/a a amarlo/a y respetarlo/a? ¿Ambos estamos comprometidos con Cristo, y en dejar que Dios construya y dirija nuestra pareja y hogar? 

Y de tus propias respuestas honestas podrás evaluar los próximos pasos.

¡Dios te bendiga!

Luis Palau

Lectura Bíblica

En la intimidad de tu casa, tu esposa será como una vid con muchas uvas; alrededor de tu mesa tus hijos serán como retoños de olivo. Salmos 128:3 RVC
Cultiven entre ustedes la mutua sumisión, en el temor de Dios. Efesios 5:21 RVC
Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer, sino que todos ustedes son uno en Cristo Jesús. Gálatas 3:28 RVC
Hijos, obedezcan a sus padres en el nombre del Señor, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y tengas una larga vida sobre la tierra. Efesios 6:1-3 RVC
Y ya han olvidado la exhortación que como a hijos se les dirige: «Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni te desanimes cuando te reprenda; porque el Señor disciplina al que ama, y azota a todo el que recibe como hijo.» Si ustedes soportan la disciplina, Dios los trata como a hijos. ¿Acaso hay algún hijo a quien su padre no discipline? Pero si a ustedes se les deja sin la disciplina que todo el mundo recibe, entonces ya no son hijos legítimos, sino ilegítimos. Por otra parte, tuvimos padres terrenales, los cuales nos disciplinaban, y los respetábamos. ¿Por qué no mejor obedecer al Padre de los espíritus, y así vivir? La verdad es que nuestros padres terrenales nos disciplinaban por poco tiempo, y como mejor les parecía, pero Dios lo hace para nuestro beneficio y para que participemos de su santidad. Claro que ninguna disciplina nos pone alegres al momento de recibirla, sino más bien tristes; pero después de ser ejercitados en ella, nos produce un fruto apacible de justicia. Hebreos 12:5-11 RVC
Si el Señor no edifica la casa, de nada sirve que los edificadores se esfuercen. Si el Señor no protege la ciudad, de nada sirve que los guardias la vigilen. Salmos 127:1 RVC
¡Que el Señor te bendiga desde el monte Sión! ¡Que veas en vida el bienestar de Jerusalén! ¡Que llegues a ver a tus nietos! ¡Que haya paz en Israel! Salmos 128:5-6 RVC

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