Día 1: ¿Por qué debería compartir mi fe?

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Cuando aceptamos a Jesús como nuestro Señor y Salvador, significa que estamos diciendo sí a Sus caminos y Sus planes para nuestras vidas. Una parte de eso es compartir el poder transformador de Jesús para cambiar vidas con quienes nos rodean. Esto se llama evangelizar

Evangelizar es definido como defensa celosa de una causa. En el cristianismo, esta “defensa celosa” se difunde cuando compartimos las buenas nuevas de Jesucristo—cómo vino a la tierra para salvarnos al morir por nuestros pecados y luego resucitar para que podamos pasar la eternidad con Él. Estas son las buenas nuevas de Jesús.

Entonces, ¿por qué es esto importante para nosotros como seguidores de Jesús? Por un lado, Jesús dijo que lo hicieran en las últimas palabras que Él habló a Sus discípulos al final de Mateo 28. Les dijo: “Vayan y hagan discípulos de todas las naciones…” Y ellos lo hicieron, ¡y nosotros también debemos hacerlo! En segundo lugar, siempre que tenemos buenas noticias para compartir que podrían beneficiar la vida de alguien, las compartimos, ¿no es así? Conocer a Jesús no es sólo una buena noticia, ¡es la mejor noticia! Tenemos la cura para la condición humana, así que seamos partícipes del amor de Dios por las personas en nuestras vidas.

Antes de compartir las buenas nuevas o el evangelio de Jesús, es importante que lo conozcamos. Aquí está la verdad sobre lo que Dios ha hecho por nosotros:

Dios nos creó para tener una relación con Él (Génesis 1:26). Pero nosotros pecamos, y por eso, merecemos un castigo (Romanos 3:23; Romanos 6:23). Afortunadamente, Dios hizo un camino para que lo conociéramos enviando a Su único Hijo, Jesús, para salvar al mundo muriendo en una cruz y resucitando de la tumba (Juan 3:16; Romanos 5:8-9). Y una vez que creemos en Jesús y lo aceptamos como nuestro Salvador, recibimos la vida eterna (Romanos 10:9-10). 

Suena casi demasiado bueno para ser verdad, ¿cierto? Nosotros nos equivocamos, pero entonces un Padre Celestial amoroso y perfecto envió a Su único Hijo para salvarnos de nosotros mismos. Es profundo, pero muy simple. ¡Y es una muy buena noticia!

Durante los próximos cuatro días de este Plan Bíblico, veremos algunas formas diferentes en las que podemos compartir nuestra fe acerca de Jesús con los demás. Una de las formas más sencillas de compartir tu fe es a través de conversaciones con otros. Tal vez menciones algo sobre la iglesia, preguntes sobre lo que alguien cree sobre Dios, o sugieras leer y discutir un libro con alguien. 

Antes de que te dirijas a los siguientes días, dedica un tiempo a orar y pídele a Dios que ponga en tu corazón de tres a cinco personas que lo necesitan. Luego, comienza a orar para que Dios ablande sus corazones para que tú puedas influir en sus vidas.

Lectura Bíblica

Entonces dijo Dios: «¡Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza! ¡Que domine en toda la tierra sobre los peces del mar, sobre las aves de los cielos y las bestias, y sobre todo animal que repta sobre la tierra!» Génesis 1:26 RVC
Y cuando lo vieron, lo adoraron. Pero algunos dudaban. Jesús se acercó y les dijo: «Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, vayan y hagan discípulos en todas las naciones, y bautícenlos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Enséñenles a cumplir todas las cosas que les he mandado. Y yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.» Amén.  San Mateo 28:17-20 RVC
»Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna. San Juan 3:16 RVC

Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios. Romanos 3:23 RVC

Pero Dios muestra su amor por nosotros en que, cuando aún éramos pecadores, Cristo murió por nosotros. Con mucha más razón, ahora que ya hemos sido justificados en su sangre, seremos salvados del castigo por medio de él. Romanos 5:8-9 RVC
Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor. Romanos 6:23 RVC
«Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo.» Porque con el corazón se cree para alcanzar la justicia, pero con la boca se confiesa para alcanzar la salvación. Romanos 10:9-10 RVC

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